Pocos son los negocios de otrora que siguen vigentes en Corrientes. Uno de ellos es Farmacia Corrientes. Popular por su larga historia, reconocida por sus preparados magistrales, y sostenida por el trabajo perseverante de la familia Fridman.
Tiene más de cien años de vida, en su icónica esquina de Santa Fe y Bolívar. Y luego de tantas décadas al servicio de la salud y de sus clientes, le da un baño de modernidad a sus instalaciones con un nuevo impulso a la elaboración de medicamentos.
Lejos de poner a dormir las prácticas boticarias, sus dueños renuevan el ímpetu para continuar y multiplicar la fabricación, conservando lo añejo –como muestra viva de su historia- e incorporando maquinaria de última tecnología.
Don Julio Fridman y su hijo Gerardo, llevan adelante la empresa familiar que el primero adquirió en la década del 60. Le compró la farmacia a Kisak Eulmezian, un armenio que había aprendido el oficio en Estambul y que a su vez, le compró el negocio armado a otro farmacéutico. Con toda esa historia, Farmacia Corrientes supera cómodamente los cien años de permanencia en la capital correntina.
La obra de refacción emprendió en febrero de 2019, con la restauración de los muebles originales y la adquisición de máquinas modernas para optimizar los procesos de elaboración.
Aunque más pintoresca, la sala de atención conserva su tradicional apariencia con enormes muebles de madera y exhibidores del siglo pasado, una báscula tipo reloj y su antigua caja registradora. Detrás del mostrador y a la vista de los clientes, se puede ver un museo farmacéutico con reliquias centenarias. Es también parte de la obra que está a poco de terminar.
Algunas de las piezas que integran la colección son libros históricos, etiquetas de los preparados de Don Kisak, viejos papagayos, frascos, kits para el tratamiento del asma. Muchos de éstos elementos ya no se ven hace un buen tiempo y hasta resultan raros. Un verdadero repaso del avance que vivieron la farmacia y la medicina en general.
Detrás del mostrador, que rememora la historia, la escena es otra: Habla de innovación y nuevos proyectos. Es que el trabajo emprendido hace más de un año contempló la renovación de las instalaciones y la creación de nuevos laboratorios con maquinarias ultra modernas que apuestan a la formulación de una variedad incontable de medicamentos: comprimidos, cápsulas, cremas, jarabes, geles.
“Estamos haciendo un laboratorio de control de calidad con equipamiento de primera. Además, diseñamos un laboratorio para hacer hemopatía”, detalló Gerardo Fridman, Farmacéutico y Doctor en Farmacia. Él se encarga de esa otra cara de Farmacia Corrientes, la que se propone no resignar la faceta boticaria y optimizar la fabricación de preparados.
En esa línea, adquirieron además equipamiento para realizar preparaciones estériles. La primera serán los colirios. “Tenemos el espacio ambientado con las medidas requeridas para este tipo de elaboraciones, una estufa de esterilización, una autoclave, la lámpara de esterilización ultravioleta y la cabina de flujo laminar”, enumeró.
De esta manera, y como lo hizo siempre en su larga historia, Farmacia Corrientes sigue elaborando los medicamentos que vende, sobreponiéndose al mercado de las grandes droguerías y laboratorios.
Su público selecto sabe que determinados remedios, sólo se pueden encontrar en la esquina de Santa Fe y Bolívar. Al parecer, así será por muchos años más.

